Cuando a una persona solo le queda el recuerdo y se aferra a ellos como el que se agarra a un clavo ardiendo, se puede decir que esta, digamos en su etapa final, o va camino de ella.
En la vida una persona va acaparando bienes materiales, que al final no le valen para nada o simplemente le sirven de muy poco, pero hay algo que va almacenando casi sin darse cuenta y estos son los recuerdos de sus vivencias, de sus momentos vividos, buenos, regulares y malos, todos se van grabando en el disco duro de su cerebro.
Es por eso que cuando la persona llega a una etapa de su vida, en la cual ya no puede acaparar mas bienes materiales es cuando llega el momento de sentarse frente a frente con los recuerdos y esto pienso yo que no es malo, es simplemente darse un paseo por todas esas vivencias que se han ido acumulando en su cerebro ¿qué seria de una persona sin recuerdos con la mente totalmente en blanco? Pues mal comparado seria como un disco duro al cual se le haya borrado la tabla de asignación de archivos, o lo que es lo mismo se haya formateado, pero en estos casos la solución es bien sencilla, solo hay que introducirle todos los datos que hagan falta para seguir funcionando de nuevo, pero el cerebro de una persona no es un disco duro tal como en informática estamos acostumbrados a ver, el cerebro humano no se puede formatear, desde que nace va almacenando situaciones, anécdotas, vivencias y además con la particularidad de que aquí no hace falta papelera, ni programas para recuperar espacio, el cerebro humano es otra cosa bien distinta, se puede decir que su capacidad es infinita, no hay que borrar nada para crear espacio,ya se encargara la vejez de ir creando lagunas en tu cerebro y lo peor de todo es que estos espacios en blanco difícilmente los podrás ir rellenando con mas recuerdos.
Por eso cuando una persona llega a esa etapa de su vida, en que la mejor manera de disfrutar de la vida es echar a volar su imaginación cual gaviota viajera, por el ancho cielo de sus recuerdos y así ir rememorando todos los pasajes de su vida que se han ido almacenando en su cerebro y que solo una enajenación mental, que no un formateo, puede acabar con su memoria, en definitiva con sus recuerdos.
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