19 mayo, 2009

Donde se ponga un buen “Culo”

Se quiera o no, una mujer con un buen culo tiene abiertas muchas puertas y si encima, esta prominencia que Dios creó para goce del hombre, está sustentada por un buen par de piernas y una buena delantera, el coctel puede ser explosivo.

La mujer de hoy lo sabe y lo explota todo lo que puede, un buen trasero es una buena tarjeta de visita, si bien una mujer que solo disponga de estas armas solo va a impresionar a primera vista, porque después tendrá que hacer diabluras pabigculoday[1]ra conseguir algo y eso está muy claro.

Aunque una mujer tenga la cabeza bien amueblada, qué duda cabe que para empezar necesita una buena tarjeta de presentación que le habra las puertas y esto pasa por tener un buen pompis con dos buenos soportes, evidentemente una vez pasada la presentación hay que demostrar que se tiene algo más que esos accidentes geográficos, que a la postre solo sirven para impresionar y para que se fijen en ella a primera vista.

Por supuesto que una vez conseguido lo que en un principio se perseguía que no era otra cosa que apabullar a la audiencia con un cuerpo diez, solamente queda por decir, ahora vais a ver lo que llevo dentro de la cabeza y es una lástima que una mujer tenga que intimidar primero con su cuerpo, para luego poder demostrar su valía con su cerebro.

¿Llegara la mujer a ejercer su autoridad de una forma total sobre los demás especímenes de la tierra?, por supuesto incluyendo al hombre, aunque de momento y esto no es nuevo, la mujer tiene dominado al hombre (desde que el mundo es mundo) empleando todas sus sutilezas y finuras que no son pocas y en esa maraña tan sutil no hay hombre que no se quede atrapado por muy machote que se crea y eso es algo en la práctica, de una evidencia total.

En todo el orden social la dominancia es algo que no se da por casualidad y para cambiar esta situación no vale la fuerza, ni la sutileza, sino que todo se tendría que desarrollar de una forma natural y en orden.

Yo me hago una reflexión en voz baja y me pregunto, ¿si esto por desgracia para el hombre llega a suceder, de que nos tendríamos que valer para imponer aunque solo fuese de una forma sutil, un dominio aunque solo fuese efímero.

Se supone que el hombre también tiene apéndices atractivos en su cuerpo como para atraer a una mujer a sus redes, ya nos vemos por si las moscas, a cuidarnos el trasero y como no a mimarnos el paquete, que dado el caso bien se podría convertir en una buena tarjeta de presentación.

12 mayo, 2009

Cuando solo queda el recuerdo

Cuando a una persona solo le queda el recuerdo y se aferra a ellos como el que se agarra a un clavo ardiendo, se puede decir que esta, digamos en su etapa final, o va camino de ella.

En la vida una persona va acaparando bienes materiales, que al final no le valen para nada o simplemente le sirven de muy poco, pero hay algo que va almacenando casi sin darse cuenta y estos son los recuerdos de sus vivencias, de sus momentos vividos, buenos, regulares y malos, todos se van grabando en el disco duro de su cerebro.

Es por eso que cuando la persona llega a una etapa de su vida, en la cual ya no puede acaparar mas bienes materiales es cuando llega el momento de sentarse frente a frente con los recuerdos y esto pienso yo que no es malo, es simplemente darse un paseo por todas esas vivencias que se han ido acumulando en su cerebro ¿qué seria de una persona sin recuerdos con la mente totalmente en blanco? Pues mal comparado seria como un disco duro al cual se le haya borrado la tabla de asignación de archivos, o lo que es lo mismo se haya formateado, pero en estos casos la solución es bien sencilla, solo hay que introducirle todos los datos que hagan falta para seguir funcionando de nuevo, pero el cerebro de una persona no es un disco duro tal como en informática estamos acostumbrados a ver, el cerebro humano no se puede formatear, desde que nace va almacenando situaciones, anécdotas, vivencias y además con la particularidad de que aquí no hace falta papelera, ni programas para recuperar espacio, el cerebro humano es otra cosa bien distinta, se puede decir que su capacidad es infinita, no hay que borrar nada para crear espacio,ya se encargara la vejez de ir creando lagunas en tu cerebro y lo peor de todo es que estos espacios en blanco difícilmente los podrás ir rellenando con mas recuerdos.

Por eso cuando una persona llega a esa etapa de su vida, en  que la mejor manera de disfrutar de la vida es echar a volar su imaginación cual gaviota viajera, por el ancho cielo de sus recuerdos y así ir rememorando todos los pasajes de su vida que se han ido almacenando en su cerebro y que solo una enajenación mental, que no un formateo, puede acabar con su memoria, en definitiva con sus recuerdos.