02 enero, 2010

Una Mirada Contenida

   En el noventa por ciento de los casos, una mujer jamás cruzara una mirada con un hombre por muchas ganas que tenga y bueno, esta amodelo_gafas[1] copiactitud se puede entender, cosa que yo no comparto, por la sencilla razón que mientras el hombre disfruta de todo aquello que se le pone al alcance del ojo, la mujer por el contrario se reprime, quizás en contra de su voluntad o simplemente por instinto,la cuestión es que ellas mismas se coartan su libertad , por eso cuando me cruzo con una mujer con gafas de sol lo primero que pienso, esta me a echo una radiografía de cuerpo entero, por lo tanto yo me hago la siguiente pregunta, ¿acaso las mujeres se tienen que ocultar en el anonimato que deparan unas gafas de sol, para satisfacer los deseos de toda mujer que no es otro que mirar a un hombre a su paso aunque solo sea por curiosidad?. La mayoría de las mujeres, da igual la nacionalidad, que el color, se piensan que con mirar a un hombre a su paso ya le están ofreciendo irse a la cama con el y yo pienso que que todo esto es ridículo, que una cosa es mirar a una persona y otra cosa mas diferente a un es que por el hecho de mirarla es que pretendas ligar con ella y otra cosa mas demencial a un,  es que pretendas llevártela a la cama a menos que sea una puta.

 

 

El Cerebro en la bragueta

Son muchas las veces que me he encontrado por estos pagos de internet la siguiente afirmación, el hombre tiene el cerebro en la bragubragueta[1]eta, evidentemente esta afirmación solo puede provenir de una mujer, yo evidentemente como hombre, no estoy de acuerdo con esta afirmación, carente de toda lógica y sin el mas mínimo rigor científico. Una cosa es tener el cerebro en la bragueta y otra cosa muy diferente es que ante una situación que por su espectacularidad y belleza, al hombre se le baje la masa encefálica a la bragueta, evidentemente esto es algo transitorio, que por otra parte demuestra la virtud del hombre de usar su cerebro en dos partes de su cuerpo según necesidades.

La mujer, que se va a pasar toda la vida reivindicando igualdad, debería tomar nota del hombre, aunque por suerte son muchas las mujeres que ante una situación apetecible, también se les baja la masa gris a la entrepierna, como debe ser, porque al fin y a la postre todos somos animales, con los mismos deseos y porque no, con las mismas necesidades biológicas.