30 enero, 2008

MI TIERRA EXTREMEÑA

Mi Patria chica

La tierra en que uno nace es como si fuera su madre y por lo tanto si es buena, como si es mala, hay que Ayuntamientoquererla y yo quiero a mi madre, como así mismo quiero a mi tierra y esto es algo natural y yo me siento orgulloso de mis sentimientos. Mi tierra es grande, física y mentalmente y no digamos nada de sus gentes, rudos pero nobles aunque con el paso del tiempo todo va evolucionando y hoy en día un extremeño se puede codear con cualquiera y en cualquier situación, sin desentonar ni un milímetro.

Hace mucho que dejamos mi tierra para establecernos en Madrid, pero cuando vuelvo a ella me embarga una emoción, que me pone los pelos de punta, a fin de cuentas es la tierra donde nací y eso cala muy hondo, es un sentimiento muy profundo, que no se puede borrar ni con el paso del tiempo.

Yo soy de Valencia deCapea 2005 -1l Ventoso un pueblo del sur de la provincia de Badajoz, ni que decir tiene que es el pueblo mas bonito de España (yo no puedo decir otra cosa, es lo que siento) blanco como todos los pueblos del sur y enclavado en un paraje maravilloso, cierro los ojos y recuerdo sus campos, sus calles y plazas, que tanto recorrí de pequeño, sus fiestas, sus gentes, todos los recuerdos de mi pueblo me traen a la memoria pasajes de mi infancia maravillosos (de los malos mejor ni acordarse) y es que los recuerdos de niño se quedan grabados en la mente y estos te acompañan durante toda tu vida.

Muchas veces sentado frente a frente con mis recuerdos, dejo volar la imaginación y en este vuelo por mi infancia no tengo por menos que acordarme de mis inquietudes por aprehender, la escFuente Alamouela, el taller de carpintería del maestro Arturo, las lecciones de música que nos daba el director de la banda municipal por las noches, yo no se de donde sacaba el tiempo pero yo acudía a todas partes con verdadero ahínco. Lastima que todo esto se me truncara con nuestra marcha a Madrid, pues a los seis meses mi padre murió en un trágico accidente y todas mis ilusiones se vinieron abajo de un mazazo, no teniendo mas remedio que empezar de cero con lo que eso conlleva de sacrificios y penalidades, pero bueno, aquí estamos con la cabeza alta y el orgullo de haberse tenido que hacerse uno así mismo y levantar cabeza que no es tarea fácil.

24 enero, 2008

Francisco Sánchez (Francisquete)

A LA MEMORIA DEL TIO “CAMUÑAS” DE PROFESION ¡BANDOLERO!


¡ SILENCIO!. Que allá a lo lejos se oye un trotar de caballos por un camino polvoriento. Entre tanto, a la sombra del viejo árbol, unos zagales juegan alegres y contentos, ensimismados en sus juegos, no se aperciben del peligro que se les viene cerniendo, de pronto uno de ellos, como sobresaltado por el miedo, da un salto y grita, ¡ que viene el tío camuñas! ,y todos despavoridos salen corriendo, todos menos uno, que quizás por ignorancia, o sencillamente porque el no tiene miedo, a la sombra del viejo árbol se queda estoico esperando la llegada del bandolero.

Cuándo el bandolero llega a su altura, un tanto extrañado por la sangre fría del zagal, le pregunta de esta manera, ¿pero es que tu no me tienes miedo? , a lo que el zagal responde con una sangre fría impropia de su corta edad, ¡ porque abría yo de tenerle miedo! , me tiene dicho mi padre “ que Francisquete” no asusta a los zagales, sino que mantiene a raya a los hombres que no son cabales.

Al oír estas palabras descabalga el bandolero, exhibiendo con orgullo su porte rudo y altanero, denotándose en su mirada un cierto aire de contento, ya pie en tierra el bandolero, echo le el brazo por el hombro al zagal y los dos se sentaron a la sombra del viejo árbol, el uno le contaba sus correrías, el otro le explicaba sus sueños, a lo que el bandolero con voz seria y cariñosa le respondía, es muy fácil ser bandolero, cometes un error, te pones enfrente de la ley y ya no tienes remedio, a lo que el zagal pensando para si mismo, comprendía que el bandolero tenia razón , pero el seguía mirando con profunda admiración al bandolero, cuando este de pronto se puso en pie y le dijo al zagal , ¡ ves!, esta es la vida de un bandolero, hoy aquí, mañana aya, pasado quien sabe donde.

Y con un lacónico hasta siempre, se despide el bandolero, y así con un trotar de caballos, por un camino polvoriento, se va perdiendo en la lejanía la figura de un bandolero, o si lo prefieren, la figura de un hombre entero.