07 noviembre, 2007

UNA GUERRA IMAGINARIA



UNA GUERRA IMAGINARIA,
POR UNA PAZ DURADERA

Erase un país imaginario, en el que todos sus habitantes disponían de todo lo necesario para llevar una vida cómoda y placentera, pero todos estos placeres no les impedían caer en la monotonía y el aburrimiento, tenían continuas peleas, discusiones, riñas y enfrentamientos, con todo este maremágnum se les había olvidado algo tan esencial para la convivencia humana, “la paz”.
Por ello en el parlamento, cansados de tanta discordia, se voto una resolución por la cual, para poder apreciar la paz habría que llevar al país a una gran guerra, para lo cual se tuvieron en cuenta los siguientes puntos, 1º la guerra tendría que ser ficticia, 2º la guerra tendría que ser lo mas cruenta posible, 3º la guerra no tendría que durar mas de ocho horas.
Ante tal situación y tras largos debates se llego a una gran solución, la guerra se llevaría a efecto por la noche y por lo tanto en sueños, para lo cual se edito el siguiente bando.

“Para general conocimiento, se hace saber,
que el próximo sábado del corriente mes
se declarara estado de sitio en todo el país,
por lo que todos sus habitantes permanecerán
en sus casas durmiendo, desde las doce de la noche
del citado día, hasta las ocho horas del día siguiente”.

La madrugada del domingo comenzó con un silencio sepulcral, se presagiaba lo peor, la tragedia se podía palpar en el ambiente y lo que tenia que ocurrir llego, comenzaron a sonar las sirenas anunciando que la guerra había comenzado, no tardaron en retumbar los cañones con sus mensajes de destrucción y muerte, la aviación también colaboraba con sus bombardeos para sembrar el caos y la destrucción, en el país la guerra era total, se mataba, se destruía con el solo afán de avanzar posiciones, de aplastar al enemigo para conseguir la supremacía en la guerra y así llegar a la victoria final, pero en todas las guerras la victoria final se salda con la muerte, con la destrucción y con la desgracia humana y esta guerra no iba a ser una excepción. Las ciudades y pueblos se habían convertido en ruinas, los muertos sembraban sus calles ofreciendo una visión dantesca, personas mutiladas por la metralla de las bombas, niños que lloraban desconsolados ante los cadáveres de sus padres, ancianos que no teniendo a nadie a quien recurrir permanecían tirados en el suelo pidiendo ayuda desesperados, la tragedia se había enseñoreado del país y el caos era general, imposible de evaluar los daños materiales y mucho mas imposible todavía de contar las perdidas humanas, todo era caos, destrucción y muerte.
A las ocho de la mañana del domingo volvieron a sonar la sirenas y como estaba previsto se levanto el estado de sitio con el siguiente mensaje.

“Se hace saber, a todos los ciudadanos,
que habiéndose cumplido el plazo
acordado y cubierto todos los objetivos
militares, la guerra a terminado”.

Y así, todos los habitantes de aquel país imaginario se despertaron sobresaltados, miraban por las ventanas y todo seguía igual, no había ruinas, las calles no estaban sembradas de cadáveres, todo seguía lo mismo que siempre, pero la noche había sido horrorosa, algo que jamás se podría olvidar, poco a poco las calles se fueron llenando de gente, la algarabía era impresionante, el nuevo día les había traído la paz, se miraban unos a otros extrañados no se lo podían creer, como después de una noche tan horrible y de tantos sufrimientos podían salir a la calle sin ningún temor alas bombas y a los cañones, era algo inenarrable algo que jamás se podría olvidar, había sido un sueño, ¡un mal sueño!, una autentica pesadilla, algo que debería de quedar en la mente de todas las personas, para que con su solo recuerdo se pueda apreciar en toda su plenitud la libertad, la rutina diaria, en definitiva “la paz”.
Los habitantes de aquel país imaginario, habían recibido una lección que posiblemente se les quedaría grabada en la memoria, durante mucho tiempo, pero la memoria humana es algo indeleble, algo que con el tiempo se va borrando y por eso de vez en cuando hay que refrescar la memoria para recordar el pasado
Los habitantes de este país imaginario, tendrían en esta noche su pasado, que no deberían olvidar nunca, siendo así, sería como una garantía de futuro, una garantía de paz, en definitiva una garantía de la supervivencia humana.

12 enero, 2007

PASADO Y PRESENTE DE UN COLCHONERO

Ser seguidor del Atlético de Madrid no es tarea fácil y tampoco esta al alcance de cualquiera, es como el que sigue un camino que no va a ninguna parte, pero que en cada recodo te va sorprendiendo con un sobresalto, evidentemente son mas los malos que los buenos, por eso cuando hay una alegría la celebramos por todo lo alto, nosotros lo mismo podemos estar en las nubes, que debajo de una alcantarilla, somos así y de esta forma tendremos que morir, pero ¡Atléticos Siempre!.
Mi pasado colchonero se remonta muchos años atrás, digamos que nací como colchonero en el estadio Metropolitano, que tiempos aquellos, aun no siendo un estadio moderno, por supuesto, tenia su encanto y su historia, estando ya en el Vicente Calderón, cuantas noches soñé que jugábamos algún partido en aquel estadio a cuantos jugadores vi pasar por el, cuantos equipos y cuanto fútbol, es bonito cerrar los ojos y dejarse llevar por los recuerdos. Dejar aquel estadio, aunque veníamos a uno muchísimo mejor, fue un verdadero trauma, era un campo viejo y destartalado, pero que a mí por aquellos entonces me parecía bonito, muy bonito y tenia su encanto bajar desde la glorieta de cuatro caminos por la calle Reina Victoria camino del estadio, cuantas veces la habré bajado con ilusión y la habré subido con tristeza, pero como en la casa del pobre también hay alegrías y por supuesto nosotros también las tenemos de vez en cuando. Por eso cuando oigo hablar de otro traslado de campo me da pena, aunque te vallas a otro mejor siempre te vas con nostalgia y esto es algo que tarda en cicatrizar y lo digo por experiencia propia, pero así es la vida y así se va haciendo historia, pero es muy triste, porque el estadio para un equipo es su seña de identidad, ¿que tendremos que cantar ahora?.

Yo me voy, a la Peineta
Al Estadio de Ruiz Gayardon
Porque el insensato de Cerezo
Nos vendió el Vicente Calderón.

Verdaderamente es triste, es como si tu vida la dividieses en capítulos, aunque a la historia eso le importa un bledo, porque al fin y la postre la historia contara, lo que hiciste y no donde, sin importarle el arraigo y l
os sentimientos de las personas, pero que duda cabe que el Atlético de Madrid hará Historia y la afición Atlética también, recuerdo una frase de Jesús Gil que decía, la afición Atlética es como la sangre, que cuando ve una herida, toda va a ella, por eso este equipo nunca desaparecerá, porque hay estaremos, mas unidos y mas atléticos que nunca, porque ningún Atlético se hizo al olor de los títulos, ni de las copas de Europa, ser colchonero es otra cosa, es sencillamente un sentimiento, es otra clase de fe, en definitiva es otra forma de ver la vida, nosotros amamos al equipo, a sus colores y a su historia, sabemos que somos pobres, pero eso no nos importa, porque el sur también existe.
El presente de un Atlético, es como siempre, ilusionante, necesitamos poco para subir a las nubes, luego claro, vienen las decepciones, pero la vida es así, a grandes decepciones, grandes alegrías, veremos lo que nos depara el destino, a donde iremos a parar, lo mas seguro es que nos toque otro traslado, pero una cosa esta clara, es que el Atleti perdurara en el tiempo y en el Metropolitano, en el Vicente Calderón, en la Peineta o donde sea el Atlético de Madrid, seguirá siendo el mismo, o mas grande, si llega el caso y la afición seguiremos estando al pie del cañón y justificando aquello de que somos la mejor y acudiremos allí donde haga falta.