20 julio, 2006

DEL NACIMIENTO AL DECLIVE

El destino de las personas es algo que a primera vista puede parecer una cuestión superflua, pero nada más lejos de la realidad, el factor suerte en el más amplio sentido de la palabra, puede ser una cuestión relativa, se puede tener suerte en algunos aspectos de la vida y otros muchos tan solo te haga una mueca el destino.
En lo que se refiere al mundo laboral yo e tenido un poco de suerte, un poco relativa, pero al fin de cuentas, se puede decir que e sido un poco afortunado.
Cuando una persona por los motivos que sean, no dispone de un nivel cultural más o menos elevado, tiene que confiar en el factor suerte y en sus propios medios, para poder sobrevivir en el mundo laboral con un mínimo de dignidad, teniendo en cuenta que una vida laboral puede ser larga, que este es mi caso, se puede decir aquello de que “Dios te pille confesado”.

Mis primeros pasos en el mundo laboral, aunque estos fueran de una forma testimonial, los di en mi pueblo en la carpintería del maestro Arturo, más que
un trabajo en si, era como se decía por aquellos entonces, aprender un oficio que era lo más que podía aspirar una persona con unos estudios mínimos es decir con un certificado de “estudios primarios”que si se analiza con detenimiento, la propia definición de la palabra lo dice todo.

Allí pase aproximadamente un par de años trabajaba para el maestro Arturo, (no remunerado) a cambio yo aprendía el oficio, y aunque parezca una paradoja tuve suerte, porque no todos los chavales podían acceder a un puesto similar aunque este fuese altruista.

Yo, el tiempo que allí estuve con el maestro Arturo, me lo pase bien entre el serrín y las virutas, no se si aprendí mucho, o poco, teniendo en cuenta que el trabajo lo compaginaba con la escuela, pero en mi ignorancia se puede decir que yo allí era feliz, por otra parte el maestro Arturo no solo era una buena persona, sino un mejor ebanista, la carpintería la tenia en su casa, en la entrada, no mediría mas treinta metros cuadrados, los trabajos que hacia dependía de la época del año, solía hacer todo tipos de trabajos desde dormitorios, armarios mesas sillas, en fin todo lo que le encargaban, cuando escaseaban los pedidos se dedicaba a los arreglos digamos domiciliarios, me acuerdo de trabajar en casa del medico una casa grandísima en la calle Mayor, también estuvimos en el castillo con las monjas, e incluso en la iglesia estuvimos haciendo algunas reparaciones.

El maestro Arturo estaba casado y tenia tres hijos, dos varones y una hembra, no recue
rdo la edad que tendrían pero eran bastante mas pequeños que yo, cuando nos vinimos a Madrid, al despedirme del maestro Arturo, de su familia y de la carpintería, jamás podría haber imaginado que esta despedida habría de ser para siempre porque al maestro Arturo, a su familia y a la carpintería ya no volvería a verlos nunca más, porque al cabo de muchos años cuando volví a mi pueblo, me entere de que se había marchado con su familia a vivir a Sevilla y es que las posibilidades del pueblo se quedaban cortas para casi todos, no quedando otro remedio que dejar tu pueblo, tu tierra, y salir en busca de nuevas oportunidades ( Que ironía de la vida ) y así es como del maestro Arturo, de su familia, de la carpintería, del serrín y las virutas, solo me queda un vago recuerdo en mi mente, pero un recuerdo bonito porque yo no trabajaba en la carpintería sencillamente disfrutaba.
En Madrid las cosas no empezaron muy bien que digamos, a los cinco meses murio mi padre en un accidente, yo no tenia la edad para ponerme a trabajar, se entiende a trabajar en serio, de principio estuve en lo
que se conocía entonces por un despacho de leche, una especie de tienda en la que se vendía leche a granel y algún que otro derivado lácteo así como el reparto a domicilio, dicho reparto lo hacíamos en bicicleta con un cántaro metálico encima de la barra, allí estuve hasta cumplir los catorce años, al cumplir la edad reglamentaria y aprovechando que mi madre trabajaba en Kynos en la cocina, creo que haciendo una suplencia y gracias al señor Blanco, que era el jefe del comedor pude entrar a trabajar como aprendiz y así fue como, un cinco de septiembre de mil novecientos cincuenta y siete, con tan solo catorce años recién cumplidos empecé a trabajar en Kynos como aprendiz de 1º año, y así fue como empezé mi carrera, una carrera, que al fin y a la postre, fue larga y dura.

Ni que decir tiene que a mi Kynos me pareció una fabrica grande y bonita, (es verdad que lo era) estaba enclavada en la carretera de San Martín de la Vega, justo al lado de la colonia de San Fermín, a un lado y otro de dicha carretera y en una longitud de mas o menos tres kilómetros, tenia Agroman una serie digamos de departamentos en los cuales se fabricaban distintos componentes todos ellos dedicados a la construcción, los mas importantes eran Kynos y Ceno en esta ultima se dedicaban a la construcción de estructuras metálicas y Kynos que era la joya del complejo, se llevaba la palma, allí se construía maquinaria para la construcción, excavadoras, grúas, hormigoneras, apisonadoras y todo lo relacionado con la construcción, la fabrica constaba de dos naves, levantaron una tercera pero esta creo que no se llego a utilizar, según se entraba a la izquierda estaba los aparcamientos, coches creo recordar que solo había el del director lo demás estaba acondicionado para alguna moto y para bicicletas, allí en un mismo edificio estaba el vestuario, el comedor y encima estaba destinado a oficinas, los vestuarios eran para aquellas fechas demasiados modernos y completos, tenían taquillas para la ropa individuales, duchas de agua caliente y una gran sala llena de lavabos, el comedor era punto y aparte, no era muy grande pero muy bien acondicionado yo diría que precioso, el comedor de fabrica mas bonito que e conocido y eso que después conocería unos pocos.

En Kynos pasaría tres años y medio de mi vida, allí aprendería un oficio y conocería a personas que aun con la cantidad de años transcurridos las sigo recordando como si fuera hoy mismo, ¡que tiempos aquellos! Tiziano un soldador extraordinario, Chocano un calderero fabuloso, Saturnino Pérez también soldador y siempre con su guzzi roja impecable, Juanito Campos (que más tarde entraría en Barreiros, David ( el metralla ) que me ayudo muchísimo, y que al cabo del tiempo me entere que murió con su mujer en el incendio del Hotel Corona de Aragón y de mi buen amigo Francisco Polo y tantos otros que ahora no me acuerdo de sus nombres, pero del que no me olvidare jamás es de José Maria Belio, también soldador y máximo culpable de que yo, hoy día sea atlético hasta la medula, un día a la salida del trabajo nos fuimos en el autobús de la empresa que llevaba al personal hasta Cibeles y de allí hasta la calle Barquillo (junto al circo Price) que estaba la sede del Atlético de Madrid y me hizo socio, bueno la verdad es que yo estaba totalmente de acuerdo, de este hombre tengo una anécdota que no se me olvidara jamás, estando yo todavía trabajando en Kynos este hombre se fue a trabajar a Suiza, pero un día a la salida del fútbol, en el estadio metropolitano le vi y la verdad que venia bastante contento, no solo porque le habíamos ganado al Madrid sino porque debía haberlo celebrado, y recuerdo que me dijo, ¡después de tanto tiempo! y aquella vez fue la ultima vez que salude a José Maria Belio. Mi paso por Kynos me dejo recuerdos buenos y malos aunque de los malos mejor no acordarse, de los buenos, el tiempo que pase en un montaje que la empresa realizo en el plan Badajoz, nos pasamos algo así como dos meses en Orellana la Vieja un pueblo grande situado no muy lejos de Villanueva de la Serena, el trabajo consistía en unir un canal de riego mediante un sifón, salvando una gran depresión del terreno, se montaron dos tuberías paralelas de aproximadamente dos metros de diámetro uniendo así el canal, el taller digámoslo así lo teníamos en la parte plana del terreno allí se montaban los tramos de tuberías y se soldaban, luego se deslizaban a unas vías igual que si fuese un tren, puesto que eran la base del sifón y mediante un cabestrante se subían hacia la boca del canal y mediante este método se iban uniendo unas con otras hasta terminar la tubería en la parte llana, ni que decir tiene que lo pase genial , hacia lo que me gustaba, estaba en mi tierra, a dos pasos del río guadiana, santo y seña de mi tierra, pero todo en esta vida se termina y tuvimos que regresar, a partir de aquí la cosa ya no fue lo mismo, Francisco Polo se marcho a Ceno y yo empecé a barajar la posibilidad de marcharme también, me acuerdo que estuve haciendo la prueba en Tamecen una fabrica al lado de Manufacturas Metálicas Madrilenas, que se dedicaba a fabricar piezas para barcos pero no se si fue por la edad o porque pedí demasiado, la cuestión es que no me quede, pero si me acuerdo de unas palabras que me dijo el encargado, tu cuando vallas hacer la prueba a otro sitio di que tiene un año mas, y dicho y echo, por medio de Julio que éramos vecinos, eche la instancia en Barreiros Diesel y por supuesto que lo primero que ice fue aumentarme la edad, así ya tenia la edad reglamentaria para poder trabajar de oficial y no de aprendiz, pasaba el tiempo y no me llamaban, empezó a entrarme el nerviosismo porque yo lo que quería era salir de Kynos, no porque estuviera mal sino porque la posibilidad de ganar mas dinero, ( por aquel tiempo Barreiros era la empresa que mejor pagaba) hacia que estuviese intranquilo, pero un día me dijo Julio que estaban entrando soldadores y quedamos al día siguiente en la puerta de la fabrica para ir al departamento de personal y dicho y echo, a la mañana siguiente estaba allí como un clavo, subimos a las oficinas y Julio que ya se conocía aquello estuvo hablando con un tal Porras y al decirle que ya tenia la instancia entregada, me pidió el nombre y se puso a buscarla, para sorpresa mia saco una primera con mi mismo nombre y apellidos pero claro el hombre estaba casado, saco una segunda igualmente el mismo nombre y los mismos apellidos pero se daba la circunstancia que el hombre era de granada y por fin a la tercera, como dice el refrán, saco la mía, en fin no me acuerdo lo que tuve que hacer en ese momento pero si me acuerdo que me dijo que al día siguiente pasase a hacer la prueba teórica y la practica, la cosa empezaba a aclararse y con esta, Julio se fue a trabajar y yo me fui también pero a Kynos, a la mañana siguiente a la hora acordada me presente en Barreiros y lo primero que ice fue la prueba teórica, la pase bien, no se si fue el mismo día o el siguiente ice la prueba practica, me acuerdo que la prueba me la puso un tal Rodríguez “Zapatones” después que termine la prueba hablando con este hombre, el empeñado que me quedara de aprendiz y yo que no pasaba por eso, total que tras un tira y afloja me quede de oficial de tercera, bueno teniendo en cuenta que tenia diecisiete años y medio no estaba muy mal del todo, después de esto también tuve que pasar un reconocimiento medico allí coincidí con un tal Antonio Martín Rivera, este hombre ya había estado trabajando anteriormente en la fabrica y por circunstancias lo echaron y este era su reingreso, estábamos esperando para pasar el reconocimiento cuando nos dio ganas de hacer pis y como no encontrábamos donde hacerlo no se nos ocurrió otra cosa que meternos en el quirófano, nos cogió dentro un tal Maroto que entro pegando voces ( luego con el tiempo me di cuenta que era un poco bestia) yo no se si a mí me vio o no, porque salí echando ostias de allí, la cremallera me la subí en la calle no se como saldría del quirófano pero al pobre de Rivera que debió de reconocerle y a lo mejor le tenia ganas, le metió un broncazo que las voces se oían desde la calle, yo fuera estaba cagado, pensando, cuando entre para dentro y me llegue a reconocer, ya veremos si no me hace una operación de próstata en seco, pero bueno pase y no me dijo nada , para mi que al otro se la tendría sentenciada de antes y aprovecho el momento para cebarse con el , los pasos siguientes no me acuerdo los que fueron pero lo que no se me olvidara jamás mientras viva, es que un ocho de febrero de mil novecientos sesenta y uno a las siete de la mañana entraba a trabajar en Barreiros Diesel S.A.

Mis comienzos fueron normales, titubeantes e ilusionantes, hay que tener en cuenta que comenzaba una nueva vida laboral, con sus pros y sus contras también pasaba de estar fijo en plantilla a pasar de contrato con lo que esto con lleva, pero yo confiaba en mis posibilidades, en aquella época en Barreiro lo mismo se entraba por una puerta que se salía por otra, pero yo allí continuaba me fui consolidando como profesional y me fui creando una buena reputación dentro del ámbito de la empresa y así fue como al termino de los seis meses de contrato pase a formar parte de la plantilla, el primer paso estaba dado.

Barreiros Diesel era una fabrica en continua expansión, al mismo tiempo que se producía, se ampliaban las instalaciones a pasos agigantados, la nave propiamente dicha de camiones, era una nave grande pero a la vez pequeña, puesto que dentro de ella se montaban y pintaban la cabinas se montaban y pintaban lo chasis y todos los componentes del camión y luego se montaba todo en la cadena de montaje, esta cadena merece una mención especial porque era de los más primitiva que se pueda uno imaginar, el decir cadena de montaje es mucho decir, a los camiones lo primero que se les ponía eran la ruedas para así poder empujarlos y para pasar de un puesto a otro, demencial, pero así es como empezó a funcionar la primera cadena de montaje, la fabrica iba creciendo tanto en producción como en instalaciones, mi sección (Calderería) se movía por toda la nave intentando tener una ubicación definitiva, pero esto era imposible, a todas las demás, secciones les ocurría lo mismo, se necesitaba espacio por todos lados en esta nave estuvimos hasta mil novecientos sesenta y cinco que nos trasladamos al otro lado de la vía la división de prensas, a la fabrica la partía por el centro la vía férrea Madrid – Badajoz (que paradoja del destino), en esta parte de la vía se encontraban las divisiones de sinca, tratamientos galvánicos, prensas grandes, prensas pequeñas, aduana, fundición y tanques y la pista de pruebas, a mí este traslado me cogió cumpliendo el servicio militar, como durante el servicio militar estuve trabajando casi todo el tiempo, me reincorpore a esta nueva ubicación cumpliendo dicho servicio, en esta nave estuvimos bastante tiempo y sucedieron bastantes cosas, desde la famosa visita de Franco hasta la absorción por los Americanos de Chysler de la fabrica y así fue como pasamos de ser una gran Empresa Nacional a depender de una multinacional, así es como se escribe la historia y ay es donde comienza nuestro calvario, este cambio evidentemente causo un gran trauma, estuvimos sin producir exactamente un año, durante este tiempo solo hacíamos trabajos de mantenimiento cuando los había y cuando no, simplemente tumbados a la bartola, los Americanos no son tontos y pronto nos lo iban a demostrar.

Había transcurrido exactamente un año y la fabrica como si la hubieran tocado con una varita mágica se puso en funcionamiento, como por si por sus venas corriera sangre nueva y es que los Americanos de la Chysler habían invertido muchos dólares y eso se palpaba en el ambiente, todo cambio, los camiones sufrieron un gran cambio a mejor, los coches no se quedaron atrás, por aquel entonces se lanzo el mítico Sinca 1000 y el sinca 1200 ( el Sinca Megatray como le bautizaría mi hija) un coche que dio trabajo y estabilidad a la fabrica durante bastaste tiempo, con los americanos en la fabrica empezaron a fraguarse los acontecimientos de la transición tras la muerte de Franco, las huelgas se sucedían, los paros , las manifestaciones, se reivindicaba de tod
o, dinero, menos horas de trabajo, mejores condiciones de trabajo, cualquier excusa era buena para hacer un paro, por un quítame esas pajas se montaba la marimorena, en ese aspecto la palma se la llevaba la Sinca, era raro que habiendo jaleo no fuese desalojada por la policía nada mas comenzar la jornada de trabajo y así un día y otro, la verdad que era algo insoportable pero se iba sobrellevando, eso si, con mucha intranquilidad, porque uno nunca sabia donde nos podrían llevar los acontecimientos. Los políticos y los sindicalistas andaban como locos y es que de una forma solapada ellos se estaban labrando su propio porvenir, dejándonos a los obreros las migajas, pero sea como fuere de todo esto sacamos bastantes cosas positivas, buenos convenios, mejoras en las condiciones laborales, reducción en las jornadas anuales y un sin fin de mejoras, pero lo mas importante es el respeto que se nos tenia ( yo diría que miedo ) y es que por el más mínimo motivo el paro era inminente y es como dijo una vez un sindicalista, la relación del patrón y el obrero es como un combate de boxeo, el que baja los brazos el otro le golpea hasta dejarle grogui y esto aunque pueda parecer una ambigüedad es totalmente verídico, pero hay un detalle que no escapa a nadie y es que el mejor preparado es el que a la larga acaba ganando y a nosotros solo había que dejarnos.

Con lo Americanos empezamos a saborear algunas cosas como las regulaciones de empleo, se empezó con suavidad creo recordar que con dos horas diarias, tam
bién empezamos a saborear los cambios de dueño, un día nos enteramos que los Americanos nos habían dejado y nos vendieron la moto de que a partir de ese momento la fabrica pasaría a denominarse Talbot a partir de ese momento comenzaríamos un declive imparable, con Talbot todo parecía que seguía igual, pero solo era una quimera vivíamos de la herencia dejada por los Americanos y la prueba esta que al poco tiempo la Peugeot se asocio con Talbot y la Fabrica paso a denominarse Peugeot – Talbot, pero esto también duro poco puesto que Peugeot absorbió a Talbot y junto con Renautl formaron una sociedad que se llamo Hispavinsa a esta sociedad pasamos de una forma voluntaria todo el que quiso, en realidad pasamos todos los que pertenecíamos a vehículos industriales, evidentemente pasamos con las mismas condiciones que teníamos anteriormente, esta sociedad formada por Renautl y Peugeot el cincuenta y uno por ciento de las acciones las tenia Renautl a fin de comercializar ella los camiones puesto que Peugeot no fabrica camiones, pero esta unión estaba cantado que iba a durar bien poco y así fue como un día Renautl absorbió a Peugeot y la fabrica paso a denominarse Renautl V.I., las regulaciones de empleo no nos habían abandonado y con Renautl también seguiríamos con ellas, pero que duda cabe que con el tiempo conseguiríamos una larga estabilidad con Renautl.
Pero en esta vida nada es para siempre, con el paso del tiempo a la fabrica de Villaverde la fueron recortando su producción hasta quedar estrictamente en una cadena de montaje y mecanizado de componentes y todas las personas mayores lo fuimos pasando mal, empezaron las prejubilaciones anticipadas a mí me toco de los últimos, pero en esta vida todo llega y un día 4 de febrero del año 2.004 con 43 años de servicio en la empresa, me venia para casa con la prejubilación en el bolsillo.
No tardo mucho tiempo en empezar a rumorearse que la empresa dejaría de pro
ducir camiones y solo fabricaría componentes y en otra fabrica situada en Leganes con lo que la factoría de villaverde en lo que concierne a camiones desaparecerá si dios no lo remedia a final de 2.006.
Si Kynos desapareció a los 4 o 5 años de mi marcha, Barreiros, Crysler, Renautl es decir la fabrica de Villaverde, desaparecerá solo dos años después, que cosas tiene el destino, por eso como decía al principio en el ámbito laboral e tenido un poco de suerte.

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